Sacar
los pimientos del bote y poner a escurrir en un colador.
Reservamos tres o cuatro pimientos y el jugo. Preparar
en la sartén la salsa de tomate o bien poner a
calentar el tomate frito preparado. Trocear la morcilla
vegetal Ahimsa y agregarla a la sartén con la salsa
de tomate, todo ello a fuego medio para que se mezcle
y adquiera una consistencia jugosa formando una pasta
consistente. Una vez conseguido, dejarla enfriar. Rellenar
los pimientos con una cucharilla, con cuidado y paciencia
e ir colocándolos en una cazuela de barro que pueda
ir al fuego.
En una batidora vertemos el jugo y los cuatro pimientos
que habíamos reservado. Si es poco líquido,
podemos aumentarlo con un chorrito de vino blanco o caldo
de verduras, al gusto. Trituramos todo y lo vertemos sobre
los pimientos.
Ponemos la cazuela a fuego lento y vamos moviéndola
para engordar la salsa que irá adquiriendo un tono
blanquecino y mayor consistencia.